Oración
La Coronilla de la Divina Misericordia
La Coronilla de la Divina Misericordia es una oración breve, de unos siete minutos, que se reza con las cuentas de un rosario común. Jesús se la enseñó a Santa Faustina en Vilna, en septiembre de 1935, y le pidió que la rezara y la diera a conocer.
Reza la Coronilla
Cómo se reza
Se ofrece al Padre el sacrificio de Jesús y se pide misericordia para nosotros y para el mundo entero. Puede rezarse a cualquier hora; de modo especial a las tres de la tarde, la Hora de la Misericordia, y junto a quienes están enfermos.
Qué se reza en cada cuenta
- En la cruz: la señal de la cruz y, si quieres, las oraciones iniciales.
- En las tres cuentas: Padre nuestro, Ave María y Credo.
- En la cuenta grande de cada decena: «Padre Eterno…».
- En las diez cuentas pequeñas: «Por su dolorosa Pasión…».
- Al terminar las cinco decenas: «Santo Dios…», tres veces.
Paso a paso
Toma un rosario común. La Coronilla usa las mismas cuentas, con otras oraciones.
Señal de la cruz
En la cruz: la señal de la cruz y, si quieres, las oraciones iniciales.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Opcional
Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y el océano de la misericordia se abrió para el mundo entero. Oh Fuente de Vida, insondable Misericordia Divina, envuelve al mundo entero y derrámate sobre nosotros.
Diario, 1319
Tres veces
Opcional
Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío.
Diario, 84
Padre nuestro
En las tres cuentas: Padre nuestro, Ave María y Credo.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Credo
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En cada una de las cinco decenas
Se repite en las cinco decenas
Padre Eterno
En la cuenta grande · Una vez
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión
En las diez cuentas pequeñas · Diez veces, una por cuenta
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios
Al terminar las cinco decenas · Tres veces
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Oración final
Opcional
Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros tu mirada bondadosa y aumenta tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia misma.
Diario, 950
Al terminar
Opcional
Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío.
Diario, 84
De dónde viene
Lo que Jesús le dijo a Santa Faustina
Vilna, 13 y 14 de septiembre de 1935
Santa Faustina vivía entonces en el convento de Vilna. La tarde del 13 de septiembre de 1935 tuvo una visión en su celda y sintió el impulso de interceder por el mundo; se encontró rezando con unas palabras que no eran suyas, pidiendo al Padre por los méritos de la Pasión de Jesús.
Al día siguiente, Jesús mismo le enseñó cómo rezar esa oración con las cuentas del rosario, y le explicó su sentido: ofrecer al Padre a su Hijo y pedir misericordia para todos.
Faustina la rezó desde entonces cada día. La Coronilla se difundió tras su muerte y hoy se reza en todo el mundo, muchas veces a las tres de la tarde.
Diario, 474–476
Jesús pidió que esta oración se rezara y se diera a conocer, y explicó a Faustina que con ella se ofrece al Padre el sacrificio de su Hijo para obtener misericordia para el mundo.
Diario, 476
«Reza sin cesar esta coronilla que te he enseñado», le dijo, y la animó a rezarla con confianza en cualquier necesidad.
Diario, 687
A través de esta oración, dijo Jesús, se puede alcanzar todo lo que se pide, si lo que se pide está de acuerdo con la voluntad de Dios.
Diario, 1541
Reza la Coronilla
Las promesas
Quien la rece con confianza recibirá gran misericordia en la hora de su muerte.
Diario, 687
Cuando se reza junto a un enfermo grave, Jesús promete estar entre el Padre y esa persona, no como Juez justo sino como Salvador misericordioso.
Diario, 1541
Las almas que la recen serán envueltas por la misericordia de Dios durante la vida y especialmente en la hora de la muerte.
Diario, 754
Jesús alentó a los sacerdotes a recomendarla a los pecadores como su última tabla de salvación.
Diario, 687
Reza la Coronilla
Cuándo rezarla
La Hora de la Misericordia
A las tres de la tarde
Es la Hora de la Misericordia, la hora en que Jesús murió por nosotros. Jesús pidió a Faustina que en ese momento se detuviera un instante, aunque fuera brevemente, para pedir misericordia por el mundo, sobre todo por los pecadores. Rezar la Coronilla a esa hora es la manera más sencilla de hacerlo.
Diario, 1320; 1572
A las tres de la tarde, detente un instante y reza la Coronilla.
Ir a rezarJunto a un enfermo
La Coronilla es la oración por excelencia para acompañar a quien está muriendo: se reza junto a su cama, en voz baja, confiándolo a la misericordia de Dios.
Diario, 1541
En la Novena a la Divina Misericordia
Del Viernes Santo al sábado siguiente, nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia, la Coronilla se reza cada día por un grupo distinto de personas, según pidió Jesús a Faustina.
Diario, 1209–1229
Cualquier día, en cualquier necesidad
Siete minutos bastan. En el bus, en la fila, antes de dormir: la Coronilla cabe en cualquier momento del día.